domingo, 11 de octubre de 2015

Monseñor Osoro, desde el Sínodo «Tenemos un mensaje para el mundo: la familia»

Monseñor Carlos Osoro, arzobispo de Madrid, ha participado en la rueda de prensa de seguimiento de los trabajos del Sínodo de los Obispos, junto al cardenal Luis Antonio Tagle, arzobispo de Manila y presidente delegado de la asamblea sinodal, y monseñor Joseph Kurtz, presidente de los obispos de Estados Unidos, en la misma jornada en la que el Papa ha invitado a rezar por la situación en Oriente Medio y África, así como por las guerras en todo el mundo
Monseñor Osoro ha explicado que «es la primera vez que asisto a un Sínodo. Para mí es nuevo todo, pero puedo decir que mi experiencia personal es que estamos tratando este tema tan importante como la familia con mucho cariño y con una libertad absoluta. Estoy percibiendo un deseo inmenso de mostrar al mundo que la estructura básica fundamental de cada persona es la familia, hasta el punto de que Nuestro Señor quiso venir al mundo en una familia. Para mí, estos días son como una escuela de bellas artes, en la que estamos tratando de mostrar el mejor dibujo de lo que es la familia».
El arzobispo de Madrid ha reconocido que «no sé lo que habrá al final del Sínodo porque eso es una decisión que corresponde al Santo Padre». «Pero el hecho de que estemos aquí ante una realidad viva como es la familia, que no es una realidad privada, esto ya esto es muy importante y es un mensaje para el mundo. Es un mensaje real, no estamos reunidos aquí por casualidad. Todo lo que se está diciendo y debatiendo se lo entregaremos al Santo Padre y él verá lo que hace después con todo, según la misión de Pedro que tiene encomendada. Lo hacemos con una libertad total», ha aseverado.
En esta línea, monseñor Osoro ha propuesto hacer un replanteamiento mundial que afecte a la visión de la familia, a la vista de «las contradicciones sociales en nuestro mundo que inciden en la calidad afectiva y espiritual de la familia», algo que se está plasmando «en las legislaciones políticas en todo el mundo». «Esto hay que decirlo con toda claridad. Necesitamos un replanteamiento del sistema mundial para defender esta estructura original de la vida que es la familia. Esto lo decimos los padres sinodales de todos los continentes. La ideología de está implantando en todas partes y organiza la política y la economía. Tenemos que replantearnos todo esto», ha subrayado.
Una de estas contradicciones, para monseñor Osoro, la constituyen los fenómenos migratorios actuales: «Este tema ha salido en los debates, porque nos urge a todos. Es también una oportunidad para nosotros de acoger al forastero, que es una obra de misericordia que debemos practicar. Acoger y acompañar también. En Madrid los procesos migratorios han sido una riqueza que han renovado muchas comunidades cristianas, que han venido con ese frescor del Evangelio que no a lo mejor no teníamos los que llevamos años viviendo de las rentas».
Asimismo, hay algunos ataques a la familia a la hora de tener o no tener hijos «que a lo mejor son más profundos que la anticoncepción, como por ejemplo el trabajo, o la vivienda. ¿Qué viviendas estamos haciendo? ¿Para vivir dos personas nada más? Todos eso lo estamos hablando estos días, porque hay causas que están provocando estas situaciones y hay que destaparlas».
«Tenemos el lenguaje de Nuestro Señor»
En relación a la necesidad de un nuevo lenguaje más cercano para aproximarse a las personas y a las familias, monseñor Osoro ha señalado que «tenemos el lenguaje de Nuestro Señor, que es el lenguaje del corazón, que llega a lo profundo del hombre. Queremos salir al camino donde están los hombres, donde están las familias, como hizo el Señor en Emaús. Aquellos hombres sintieron algo especial: "Quédate con nosotros, que atardece". El atardecer de la existencia humana aparece cuando no está cerca de nosotros el Señor de la vida. Debemos buscar un lenguaje que salga a buscar a la familia, y creo que la Iglesia lo va a lograr». En este sentido, también pidió a los medios de comunicación «ser cátedras verdaderas para ayudar a la familia a ser lo que tiene que ser. Los medios tenéis una fuerza especial. Podemos hacer mucho, y os agradezco lo que ya estáis haciendo en este sentido».
Por último, monseñor Osoro lanzó una experiencia personal: «Lo mejor de mi vida no lo aprendí en la universidad, sino en mi familia, una familia sencilla y cristiana: ahí aprendí a saber amar, respetar, servir, entregarme, descubrir que el otro tiene más importancia que yo, respetar a los mayores, a los que tienen capacidades distintas, a ayudarles. Me enseñaron a conocer a nuestro Señor: mis primeros catequistas fueron mi padre y mi madre. La familia cristiana es creadora de un gran humanismo. En el Sínodo queremos contemplar todas las situaciones y entregarnos a ellas, con una misericordia como la que tiene Nuestro Señor».
Por su parte, el cardenal Tagle ha incidido en que «estamos obteniendo una gran visión sobre los que los padres sinodales y expertos tienen que decir sobre la familia. Se está haciendo con mucha libertad y mucho amor a la familia y a la Iglesia. No estamos cerrando los ojos ante los retos que se plantearon el año pasado, pero también estamos celebrando la belleza de la familia y los esfuerzos de muchos para preservarla». En términos parecidos, monseñor Kurtz ha remarcado que «se está dando una fuerte sensación de unidad en Cristo. Estamos unidos en el Sínodo. Hablamos de luces y sombras –no de crisis–. Hablamos de los retos que tiene la familia, y también de esfuerzos heroicos que se realizan en todo el mundo por ella».
Infomadrid / J.L.V.D.-M.

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