lunes, 16 de junio de 2014

CERTAMEN DE RELATO CORTO "BEATRIZ GALINDO"

Más de 3000 alumnos de educación primaria y secundaria del Distrito de Latina han participado en la nueva edición del Certamen de Relato Corto “Beatriz Galindo” que ha organizado, por cuarto año consecutivo, el Distrito de Latina.


El tema del certamen era  "Los abuelo y el cuidado de sus nietos". El acto de entrega de los premios tuvo lugar el pasado miércoles 11 de Junio y entre los ganadores de encontraba el relato del  alumno de 1º de ESO Jean Pierre Arroba.



A continuación reproducimos el texto ganador.

 

MI INFANCIA CON MIS ABUELOS


Erase una vez, en un pueblo de Ecuador llamado Santa Rosa, donde yo nací, el 24 de enero del 2001.

Cuando yo tuve meses de nacido,  mi madre tuvo que tomar la más dura decisión de su vida, en busca de un futuro mejor para los dos.

Viajar a España, y dejarme a cargo de mis abuelos, aprovechando que yo era pequeño, y así sería menos su dolor de verme sufrir por su partida.

Y desde  ese entonces pasé a vivir con mis abuelos, como si fuera un hijo más, ya que tomaron el papel de padre y madre a la vez.

Mis abuelos me cuidaron como si fuera su gran tesoro, su ojito derecho, mejor dicho su hijo pequeño. Me enseñaron a hablar y a caminar; poco  a poco vieron como iba creciendo, ellos estuvieron siempre presente en los momentos más importantes de mi niñez.

Cuando cumplí los tres años, y tuve que entrar al colegio, fueron ellos los que  agarrados de mi mano me llevaron.

Todos los días mi abuela me hacia despertarme pronto para que desayunara y llegar puntual al colegio, porque decía que la puntualidad es la cara de la persona.

Mi abuelo me enseñó a escribir agarrado de mi mano sobre la suya, a leer,  a sumar, a vestirme, a comer, a jugar y a muchas cosas más; gracias a ellos fui un niño feliz, y no sentí la necesidad de tener unos padres, teniéndolos a mi lado.

Cada vez que me caía, ellos estaban para ayudarme a levantarme, cada vez que lloraba me consolaban, hasta ese momento fueron la figura paterna y materna que yo conocía.

Cuando tuve mis cuatro años, fue cuando conocí a mi madre, ya que ella fue a Ecuador a visitarme, claro que mis abuelos me hablaban de mi madre, y hablábamos por teléfono, pero yo no sentía hacia ella ese cariño de hijo a madre, era como si hablara con mis tías.

Cuando mi madre llegó a Ecuador, nos fuimos con mis abuelos a recibirla. Ella me abrazó .Yo sabía que era mi madre, pero a los que  quería como tales eran a mis abuelos, ellos me dijeron: “es tu madre ves abrazarla, dale un abrazo un beso”;  y si, corrí  hacia mi madre, pero porque ellos me lo mandaron.

Se quedó un mes con nosotros, en ese tiempo me demostró todo su cariño y amor que tiene hacia mí, pero fue un tiempo muy corto el que vivimos juntos, ya que era la primera vez que estábamos juntos.

Mi madre me dijo que tenía que regresar a España, otra vez  separarnos, no me sentí muy mal, porque mis abuelos estaban  conmigo, y me dijo que la próxima vez que regresase a Ecuador sería para llevarme con ella, ahí me sentí  muy triste porque no quería dejarlos solos.

Y así, pasaron los días los meses y los años, volvimos a estar separados de mi madre, nos comunicábamos por teléfono, pero no era lo mismo. Yo iba creciendo y ya tenía ocho años, para ese entonces, ya me daba cuenta de muchas cosas y sobre todo del cariño y el gran amor que sentía hacia mis abuelos.

Cada vez que mi madre me decía que me llevaría a su lado me rompía el corazón, solo de pensar que me alejarían de mis abuelos, de mis padres.

Cuando tuve 10 años, mi madre me llamó para darme la noticia de que había empezado a tramitar la reagrupación familiar, me puse a llorar, porque  sabía que ya llegó la hora de alejarme de mis queridos abuelitos.

Desde ese entonces no quise hablar más por teléfono con mi madre, porque no quería viajar a España, no quería que me separasen  de mis padres, es como yo los llamaba y los sigo llamado y los llamaré a mis abuelos.

Mi abuelita me decía, que así es la vida, y mi destino es deber es estar junto a mi madre, que ellos también están sufriendo como yo, el hecho de que nos separen.

Y llegó ese momento, fue el más triste de mi vida, tenía que abandonar todo lo que hasta ese momento tenía, amigos, primos, tíos, colegio, solo pensar en cómo va a cambiar mi  rumbo, quería correr y escapar, para no salir de mi país.

Un 11de Julio del 2011, el avión salió de Quito ,Ecuador, a las 13:00h, ellos me fuero a dejar en el aeropuerto.

La despedida fue muy triste, porque tenía que separarme de mis abuelitos, o mejor dicho de mis padres, porque eso significaron y significaran para mí.

Me dijeron que tengo que comportarme bien, y aceptar la vida como es, sobre todo con mi madre, que hasta ese momento era prácticamente una persona desconocida, aunque era mi madre eso significaba.

Me abracé fuerte a mis abuelitos, porque no quería  alejarme de ellos, era como si me estuvieran matando por dentro, y me entraron muchas ganas de llorar, pero me contuve las lágrimas, para que ellos no sufran al verme triste, y pensasen que viajaba feliz,  cosa que no fue así, porque en realidad me estaba muriendo.

Llegue a Madrid el 12 de Julio del 2011, ahí  estaba mi madre esperándome, pero les echaba de menos a ellos.

Llegamos a casa de mi madre;  para mí era todo nuevo, extraño, incluyéndola a ella, a mi madre.

Al siguiente día lo primero que hice fue llamar a mis abuelos y decirles o fingir que estaba bien, pero era mentira, y me puse a llorar.

Y así fue como terminó mi infancia, la más bonita y feliz de mi vida, junto a ellos, porque no veo la hora, el día, y los minutos, de volver a estar junto a ellos, mis queridos abuelitos.
Jean Pierre Arroba.

No hay comentarios:

Publicar un comentario