viernes, 21 de marzo de 2014

TESTIMONIO JAVIERADA



Después de dudarlo, finalmente puse mi nombre en el tablón de la Parroquia de San Fulgencio.

Esta sería mi primera vez que iba a ir a la javierada con fecha del 7 al 9 de marzo.

El viernes llegamos tarde, a las 11 de la noche nos asentamos en el seminario de Pamplona. La zona de las chicas estaba llena, por lo que tuvimos que dormir en los pasillos.


Al día siguiente, tuvimos que andar mucho y tras algunos kilómetros llagamos a nuestro destino: ¡ EL CASTILLO DE SAN JAVIER! Grande, antiguo, impresionante,...

El domingo tuvimos la Eucaristía y retornamos para Madrid.


Estos dos días también han sido una buena forma de valorar lo que se tiene. Pienso en esos momentos en la cama en la que dormí (una esterilla de un dedo de grosor en el suelo)
Durante este tiempo pude entablar conversación con gente de la Parroquia con quien no había hablado antes. También pude saludar a los amigos que hice en la Misión Constantina en la que participé el verano pasado y ponernos al día de las novedades. Saludé también a amigos de mi familia. Y disfrutar con mis amigos de toda la vida cantando, bailando, hablando ...


No hay que olvidarse de nuestro amigo y de mi amigo Jesús, el también estuvo con nosotros (como lo hace siempre) y nos dió la fuerza para tener esa vitalidad.


Al escribir estos renglones me acuerdo de algunos chicos del seminario menor, los cuales animaban mucho con sus cantos, guitarras, tambores...
Almudena Letón Bartol

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